EXPERIENCIA SUPRAFISICA



Este fin de semana he estado en mi castillo disfrutando una vez más de la noche estrellada. Allí practico algunas meditaciones de experiencias extrasensoriales que en ciertas circunstancias se pueden realizar. Quiso el azar que un sapo pasara delante de mi posición estática invitándome a que le siguiera.

La mejor manera de trabajar la mente en estas circunstancias es la de utilizar nuestra estructura cerebral más compleja y para ello debes introducirte en cierta parte del cerebro del animal que ocupas durante un tiempo limitado. Esta experiencia se puede hacer con otras estructuras como son los vegetales, minerales o soles. El sapo tenía una misión doble, por un lado buscaba comida y por el otro estaba atento a que algún depredador no diera cuenta de tan suculento plato. Yo aproveché la situación.

Curiosamente en estas circunstancias nuestra limitada mente humana, mientras ocupa otro ser sintiente, consigue decodificar un volumen de información infinito. La noche estrellada se convierte en un universo con leyes matemáticas que te transportan del principio al fin de la historia de la existencia que nosotros como humanos desconocemos. El nivel de conciencia deja de ser el habitual con sus limitaciones habituales y llega a transcender lo material y transitorio.

Llegas a ser consciente de una existencia no humana que te lleva a comprender cualquier causa. Todo son sensaciones y te das cuenta que dentro de ti llevas el conocimiento que por medio de la voluntad obtiene respuestas. Nada escrito sirve en esta experiencia, ningún relato puede ayudarte a interpretar, ningún humano se cruza en tu camino, el nacer y el morir son instantes tan intensos como una sencilla respiración.

El tiempo limitado de mi experiencia tocaba a su fin, de nuevo en mi castillo con el cielo estrellado y el sapo había desaparecido. Mi viaje al lugar donde no hay materia había concluido una vez más y el libro de conocimientos adquiridos volvía escrito con más líneas invisibles a los ojos humanos que no quieren ver.    

EL SECRETO DE SPECTRA


Cuando despertamos del sueño de la vida es fácil rechazar todos los cuentos y falsedades que se amontonan en tu mente. Nuestro Yo superior, nuestro verdadero Ser, recupera el comando de la acción y puede expresarse. Es como si tuviéramos nuestro verdadero Ser dormido mientras nuestra mente limitada actúa como dueño y señor de nuestra vida.

El Tao ya lo dice, “Aquieta la mente, deja que el mundo te penetre sin preconceptos, retírate a la paz interior y deja que emerjan las líneas de actuación. Así harás lo correcto en armonía con el Tao”

Existen técnicas ancestrales de meditación que no se suelen utilizar. Una de ellas es la de la observación en nuestras propias actuaciones. Por ejemplo, escucharnos cuando conversamos intentando identificar los llamados automatismos de respuesta adquirida por nuestra propia formación o educación. Otro método consiste en observar nuestros actos muchos de ellos automatizados como es la conducción de un vehículo.

Una vez que nos acostumbramos a esas observaciones empezaremos a notar que nuestra conciencia se expande y eso es una señal inequívoca de que nuestro Ser se está despertando.

Jung tocó el tema y le llamo “sincronicidad” al fenómeno de los eventos que sin aparente conexión están llevándonos de una manera transversal a un destino individual. La idea es muy sencilla, nuestro Ser despierto se siente escuchado y puede emitir indicaciones que nuestra mente, si le hace caso, le facilita los medios tridimensionales que interesan para nuestra evolución.


Sin embargo fue Gurdjieff quien dejó más claro que el “despertar” es la única enseñanza que une a todas las religiones. Cualquier ser humano tiene un destino que su Ser le ha llevado a un nacimiento en este plano. En ese momento el Ser queda dormido hasta el momento de la muerte, en que de nuevo conduce nuestro Yo. Durante el periodo de vida la mayoría de los mortales no son conscientes de su Ser y el esfuerzo de religiones humanas y ordenes iniciáticas queda obsoleto si no se alcanza el fin de nuestra vida por nuestro propio e individual esfuerzo. Ni las oraciones ni las iniciaciones sirven si no existe la voluntad de querer contactar con tu propio Ser. 

EL PIXEL DE LAS TENTACIONES



Pixelando la conciencia en medio de la obscuridad del campo mi mente serena escucha el sonido. Grillos, pájaros nocturnos y luces surgidas de la brillantez de ojos escudriñadores me hacen compañía. La búsqueda puede ser larga pero el tiempo es infinito. No sé si venimos a esta vida a algo concreto, pero por si acaso tenemos esta conciencia para algo, me permito dedicar mi tiempo a observar cada segundo de mi vida intentando olvidarme del pasado y de no preocuparme por el futuro.

A medida que la noche transcurre los pensamientos que quieren ocupar mi mente son rechazados con viejas técnicas orientales. En algunos momentos pasa por mi cabeza el tiempo perdido, las mentiras cotidianas que llenan nuestras vidas, las falsas amistades, las traiciones habituales. También los recuerdos de los buenos ratos y sobre todo las carcajadas más sabrosas con las que has podido alimentar tu vida. Cada día la mente me entretiene con los mismos pensamientos, pero cada día tienen menos fuerza.

A medida que pixelo más mi conciencia puedo ver lo que no veía al principio de la noche y lo primero que cambia es el concepto de las cosas y de los sentimientos. El miedo no es una pesada losa que te impide estar solo alejado de cualquier sitio habitado sentado en el suelo. El cielo no es algo imaginario con estrellas que no puedes tocar. El jabalí que merodea haciendo excesivo ruido porque no es temporada de caza y se siente seguro, no es un animal hostil del que pueda temer algo.

Aquí todo es absoluto, no existe la relatividad humana temporizada y cronometrada, parece que el cuerpo no tiene necesidades fisiológicas, incluso diría que por momentos he llegado a sentir que no tenia cuerpo. Todo consiste en no pensar que se es algo para realmente sentir que eres lo que realmente eres. Mi experiencia día a día en este ambiente al que no está habituado el ciudadano medio me va transformando y cuando me acerco a zonas habitadas veo con mayúsculas a los otros seres humanos.

Estas experiencias de alejamiento del mundo matrix son curas de salud que me recuerdan mi esencia espaciando lo relativo de lo absoluto. Lo transversal se ciñe a la propia experiencia ayudada de la imagen que previamente he utilizado como focalización de la conciencia. Cada día utilizo una carta del tarot pintada por mí hace años y que guardo en tela de seda. Las experiencias proporcionadas son gratificantes y sus efectos como experiencia son únicos y no transmisibles. Los cuadrados mágicos me proporcionan respuesta multidimensional que debo interpretar con partes íntimas de nuestro yo que nada tienen que ver con la mente cotidiana.


Así es fácil hablar de felicidad y de comprender que el camino se debe recorrer solo porque solos nacemos y solos morimos. Lo que hay en medio es lo único que no tiene explicación.

DULCE DESPERTAR




Dormidos despiertos, respirando aire y consumiendo células del propio organismo que es nuestro cuerpo físico que se va pudriendo poco a poco. Al mismo tiempo nuestro cuerpo mental se deteriora imaginando situaciones que no existen y que no perduran en el tiempo.

El mundo matrix es evidente para los que lo leen sincronizando actos y hechos, propios y extraños. Qué suerte ver el otro lado mientras te despegas de este. Subir y bajar la montaña del sofisticado complejo de la mente que solo ve pero que no sabe y eso nos confirma que nada pasa.

Cuando lo tangible ocurre la mente desaparece y la vacuidad te acompaña con el sonido del caminar de la hormiga exploradora o de la cigarra estival que no deja de emitir su sonido acompañándote mientras disfrutas de la paz y la soledad.

El aire que respiras está de momento acompañándote porque allí de donde somos no se necesita, como no necesitamos los pulmones, ni las enfermedades, ni la causa ni los efectos. Solo se es consciente cuando no existes en lo limitado y solo así puedes vivir.

La duda surge cuando planeas por otros mundos y sin embargo naces en este con el mismo dolor y placer que cuando mueres. La pregunta desde el otro lado es porqué vienes a respirar a este mundo de complejas circunstancias que solo el caminar de la hormiga o el vuelo del búho te puede explicar.

Qué suerte poder disfrutar de esta noche iluminada por las estrellas y con el único sonido de las cigarras en mitad del campo. Alejado de los complejos sistemas de pensamiento entrecruzados con otros seres humanos que hacen que se pierda la magia de la vida. Qué necesidad tenemos de contrastar pensamientos relativos cuando conocemos los absolutos.

Cada día que pasa la soledad es más importante que el aire que respiras. Alguien ha dicho que cuando más se evoluciona menos se necesita estar con otros seres humanos por razones múltiples pero que actúan como el universo concentrando y expandiendo emociones que los otros desconocen. No quieras nada, tenlo todo. Como le pasa a  Lucio, cuando vuelves a este mundo no hay palabras para describir lo del otro.

LA LIMITACIÓN DE LA FORMA




El sentido de la muerte vivida es una sensación placida de relajación. Cualquier sonido que nos llega lo alargamos el tiempo que queremos aunque no seamos quien lo origina.

La visión llega muy lejos y puedes ver lo que no sabías que existía o lo que estaba delante de tus propias narices sin que lo vieras.


Los movimientos de los otros seres se convierten en pesados y lentos elefantes con previsibles actuaciones dentro de sus mentes más o menos evolucionadas.

La vida lineal es un camino marcado y conocido mientras tú mismo recorres espacios desconocidos de cálidos colores y suaves iluminaciones. El aire se humaniza y se convierte en algo dulce que te enamora convirtiéndose en la forma que tú deseas para conseguir lo que siempre has anhelado.

Ese mundo existe para los que no lo ven porque la limitación no existe y el mañana tampoco. El pasado jamás existió.

El presente es continuo y el poder infinito, la muerte y la enfermedad es aire que acaricia tu Ser con la inocencia de la pureza.

Podemos cogerlo con la mano aunque la resistencia de lo tridimensional nos impide disfrutarlo. Venid a meditar con el sonido de los pájaros y las cigarras. Muchos niegan la felicidad porque no creen que exista. Pero existe y ya está aquí.