EL FILO DE LA NAVAJA




Quien no ha visto esta magnífica película ya sea en la versión de Tyrone Power o la más actual de Bill Murray como protagonistas. En la vida de un ser humano que sigue la vía iniciática o la búsqueda de una transcendencia siempre llega el momento de quemar los libros.

Este punto de inflexión en el que se produce el cambio surge del interior y se produce porque el Ser ha cogido las riendas de nuestro carruaje. A partir de este momento los libros, rituales, condecoraciones, organizaciones esotéricas o iniciáticas ya no sirven. Las herramientas utilizadas hasta ese momento se convierten en mochilas muy pesadas para un viaje tan liviano.

El proceso, como todo en el universo, es un camino que hay que recorrer, pero es cierto que te das cuenta que ciertas lecturas, rituales, sonrisas forzadas, necesidades imperiosas, vanidades mundanas, títulos inútiles, se convierten en pesadas losas que ni puedes ni quieres arrastrar. Te das cuenta que al soltarlas todos tus cuerpos, incluso el físico, se convierten en plumas. Es como si fueras capaz de hacer el esotérico baile de la grulla sin que nada ni nadie te hubieran enseñado antes.

Empiezas a dominar el lenguaje verde y entiendes a los pájaros y a otros sonidos que habitualmente el ser humano común hace caso omiso. Incluso disfrutas oyendo el sonido de las esferas que actúan como melodías inaudibles que nada tiene que ver con las melodías musicales compuestas por humanos.

Tienes una querencia hacia la soledad donde vives una segunda vida que nada tiene que ver con los esfuerzos humanos de subsistencia y sumisión. Oír conferencias, leer trabajos propios para los oídos de los demás, aguantar reuniones vacías de contenido, se convierte en pérdidas de tiempo que el Ser no quiere soportar. El aire fresco de la noche, el sol y la lluvia, la mirada de los animales, la comprensión de la existencia de las cosas que te rodean, son tus nuevos compañeros de viaje que agradecidos por comprenderles te devuelven vida, mucha vida, una vida que ahora te das cuenta que no estabas viviendo. Un minuto de esta nueva vida vale más que cien años de la otra.

Aqui os dejo la película "El filo de la navaja" versión de Tyrone Power. Es una gran enseñanza de sabiduría.





EL FILO DE LA NAVAJA

EL BAILE DE LOS ESQUELETOS





Llevaba muchos años con la espada sin cortar el viento y me decidí a hacer la entrada en el templo montado en un asno. Nada más entrar vi esqueletos ornamentados con ricos ropajes y medallones al viento que despertó un claro rechazo a mi homúnculo. Le pregunté que le pasaba y me dijo que de buena gana les escupiría su verde brebaje de mal oliente veneno. Eso suelen hacer los homúnculos a todo aquel que no es su dueño.

Realmente la visión era grotesca pues unos esqueletos arropados con capas lucían espadas desenvainadas. Alguno llevaba el collar de la farándula, premio por algún silencio. Otros lucían valiosos collares en honor a sumisos servicios de pronto y valioso pago. Cuando los esqueletos se movían la virgen desnuda les llamaba y les ordenaba que se pusiera junto a ella, pero poco le duraba la dicha al esqueleto elegido, pues pronto otro esqueleto se movía y ocupaba su sitio. Era un baile de descocadas, era como un desfile de Valentino con modelos serias, delgadas, amorfas y patéticas que caminaban histriónicamente por la pasarela.

Mi homúnculo se puso nervioso porque entre tanta gente no encontraba otro de su especie. De pronto empezó a refunfuñar y muy enfurecido me dijo que les preguntara a aquellos esqueletos qué veían en el arte y que oían con la música.

Los esperpénticos esqueletos enmudecieron al oír mi pregunta. El homúnculo desesperado me dijo: “observa, no ven nada, no oyen nada, no entienden nada. Sólo conocen lo que ven porque están muertos, por eso son esqueletos adornados con falsas medallas. Ni siquiera saben que los caballeros que fueron exterminados por el emperador y el hierofante hacían voto de castidad y pobreza para preparar su próxima encarnación en condiciones. Los caballeros de hoy son todos falsos que juegan a alimentar sus egos mundanos sin conocer la espiritualidad. Se aprenden de memoria rituales que no les sirven para nada”.

Mi homúnculo siempre atento concluyó: “he observado que estos esqueletos van todos con la espada desenvainada y la venda puesta, vámonos porque aquí nadie está iniciado y no saben por qué vas montado en el asno”. 



SOMOS SERES POLIEDRICOS




La vida del iniciado no es lineal. La sabiduría universal dice que “Dios geometriza”, sería lo mismo que decir que la mente consciente trabaja según su evolución utilizando un punto o un icosaedro. La mayoría de los seres humanos tienen una visión lineal de la vida, desde el nacimiento hasta la muerte.
Cuando se recorre un camino iniciático el conocimiento matemático y geométrico son esenciales para comprender que nuestra mente pasa del punto inicial a la línea y de allí al triangulo donde empieza a formar una figura, sea física o mental. Siguiendo en el recorrido fantástico de la mente nos encontramos con el eneagrama, figura ésta conocida por los masones en los altos grados, y que nos prepara para pasos sucesivos hasta encontrarnos con dodecaedros e icosaedros mentales como esquema de pensamiento de ciertas personas evolucionadas. La diferencia es evidente. Mientras unos solo ven un punto, otros están viendo una inmensidad, esa es la gran diferencia.
No quiero confundir al lector con figuras geométricas, quiero llevarle a la mente. Si estamos en actividad cotidiana solemos utilizar la línea, sabemos que a cierta hora dejaremos el trabajo e iremos a comer, y luego sucederá otra cosa, así hasta el finito de la muerte.
Pasemos ahora a un momento de meditación en la obscuridad con los ojos abiertos y dejemos fluir las figuras que se nos aparezcan. Sin darnos cuenta estamos utilizando algo más que una línea, ni siquiera el triangulo, estamos utilizando una figura poliédrica que absorbe energía hasta llevarnos a una especie de vacuidad previa a la pérdida de conciencia controlada. Ese momento hay que aprovecharlo, es la toma de contacto con la realidad y no es valorable por la mente finita. Solo nos quedará una marca en el recuerdo, un aviso de lo que hay en realidad, una seguridad de inmortalidad, una valoración perfecta de nuestra situación real y virtual.
Cuando volvamos al estado mental habitual nuestra vida algo habrá cambiado. Ese es el secreto. Nuestra vida cotidiana cambia paso a paso por medio de la transformación inducida por iniciaciones y meditaciones. Si no lo hacemos, aunque nos den un mandil más grande, seguimos viendo solo un punto. Cuando oigamos música solo oiremos música. Cuando miremos un cuadro solo veremos un cuadro. Hay más.
Claro que somos más que lo que vemos, sentimos, imaginamos, queremos o creemos. Probadlo.