SURREALISMO COSMICO


Si escrutamos la mente en situaciones extremas podemos descubrir potenciales desconocidos para la mayoría de los mortales. Yo mismo muchas veces me he puesto en el lugar de una piedra o de un canto rodado y me he dejado llevar por el rio. Las situaciones en las que me he encontrado han sido muy curiosas, por ejemplo un pez me perseguía curiosamente hasta que por fin me dejó tranquilo. La experiencia no hay que hacerla con la imaginación sino sintiendo, si no se consigue es mejor abandonar la experiencia para otro momento.
En ocasiones he forzado más la situación y he abandonado mi esquema de pensamiento humano y me he adaptado al de la piedra introduciéndome en su espíritu de manera que por unos instantes pude sentir una vacuidad especial que me transportaba a lugares diferentes. Lo cierto es que aunque desconocidos no me resultaban especialmente extraños, era como si ya los conociera o al menos como si ya hubiera estado antes.
La sensación en aquel momento es de inmortalidad, el tiempo no existe, no se siente nada, ni doloroso ni placentero, los sentidos no existen y lo que ves no lo ves, en realidad lo sientes.
En otras ocasiones en el periodo de vigilia previa al sueño he podido viajar por el mar a voluntad encontrándome con peces que reaccionaban a mi presencia aunque yo no lo hiciera. No sentía miedo aunque viera peces de gran tamaño y de aspecto terrorífico, ellos en cambio reaccionaban tras reconocerme y se alejaban sin ninguna otra intención. No sé si me veían pero reaccionaban como si me hubieran visto. Desde luego no era fruto de mi imaginación pues yo mismo me llevaba una sorpresa ante lo que aparecía ante mis ojos.
Podría seguir contando experiencias fruto de actos meditativos previos que durante muchos años he realizado. Trabajar con imágenes de tarot, mandalas budistas, rituales masónicos y rosacruces, pueden ir preparando nuestra mente llevándola a experiencias más o menos interesantes que van inundando nuestra conciencia de un saber no escrito que transciende los libros.
Lo importante es expandir la conciencia para obtener respuestas que realmente sean interesantes en nuestro peregrinar por la tierra. De que valen los rituales vacíos, o la pertenencia a órdenes fantasmagóricas si nos quedamos igual que un pasmarote de capa y espada.



¿PODEMOS DECIDIR LO QUE CREEMOS?





Las circunstancias de cada uno empiezan antes de nacer. Cuando ya somos humanos y empezamos nuestro deambular por la vida estamos rodeados de circunstancias que nos marcan según donde hayamos nacido. Quienes han tenido experiencias con el más allá aseguran que antes de nacer nuestro Ser decide donde encarnarse escogiendo la familia y las circunstancias para poder desarrollarse como humano.
Si observamos eso en cada uno de nosotros nos daremos cuenta de que los que nacen en un mundo católico lo más normal es que sigan una educación católica más o menos rígida pero siempre dentro de un sistema de vida que se le ha llamado occidental y cristiano. El que nace en un mundo árabe seguirá los principios islámicos y así podríamos ir comentando cada una de las religiones con sus costumbres y educación.
Pero eso que nos toca vivir es realmente lo que queremos o es lo que ha querido nuestro Ser por considerarlo lo más conveniente para nuestra evolución. Esa es la cuestión. Por eso en un momento determinado podemos pensar que no estamos bien donde estamos encajonados y rompemos con los ancestros humanos de nuestra familia y cambiamos de creencias religiosas o políticas.
Podemos pensar que conscientemente no hemos elegido el destino de nuestra vida, pero si meditamos un poco, podemos vislumbrar que nuestro recorrido está programado por nuestro Ser y adecuado a lo que precisa como experiencia evolutiva.
Así las cosas y en un plano muy material lo podemos comparar con un teatro que nos toca interpretar y eso nos puede cuestionar ciertas tendencias. Por ejemplo, por qué soy seguidor de un equipo de futbol y no de otro, por qué soy de izquierdas o de derechas, separatista o centralista, etcétera. Todos estos componentes de nuestras vivencias son cuestionables y por otro lado condicionantes de nuestra actitud ante la vida. Si somos fanáticos de cualquier circunstancia podemos llegar a tener problemas de identidad si no somos capaces de romper ciertas cadenas.
A veces sería interesante vernos desde fuera y observar nuestras actitudes en la vida en las distintas circunstancias que nos toca vivir. Quizás de esta manera y tras un análisis minucioso, podríamos tomar decisiones que cambiaran nuestras creencias que además muchas veces están equivocadas y que vistas desde otra perspectiva, con una expansión de conciencia adecuada, nos llevaría a tomar decisiones muy curiosas.
Por ejemplo un seguidor del Real Madrid podría llegar a la conclusión de que en realidad lo que siente es ser hincha del Atlético de Madrid o un católico viéndose a cierta distancia del ropaje cotidiano podría rechazar ese papel que lleva interpretando hace tiempo y empezar a ser budista.
Podemos analizar nuestro papel interpretativo y corregir aquellos roles que nos ha tocado interpretar sin saber el por qué. No olvidemos que el fanatismo es uno de los males del ser humano y causa directa de guerras y muerte. Si desmontamos el fanatismo quizás la humanidad encuentre la paz.