LA SOCIEDAD SELECTA





No todo el mundo debería tener acceso a ciertos secretos que la humanidad posee. He visto como se entregaban verdaderas joyas de conocimiento a seres humanos que casi no sabían hablar y menos pensar. Títulos, grados y mucha literatura eran regalados sin esfuerzo alguno a verdaderos zotes de espiritualidad y que sólo les servía para aumentar sus ínfulas sin otra consecuencia en su devenir espiritual. El error de las sociedades espirituales ha sido convertirse en mercados donde todo es posible de vender y comprar. Títulos rimbombantes para personajes que no resistirían un viaje en la oscuridad para encontrar la luz. Seres incapaces de ver más allá que lo que sus limitados ojos humanos les permiten ver y sin más interés que poder llevar bonitos uniformes que exhiban su grado estético y de paso  su ignorancia supina. Algunos incluso experimentan con maestrías imaginarias que les llevan a mares desconocidos pero con mapas equivocados. Ser ético con uno mismo debe ser el primer paso para ser ético con los demás y eso puede servir para no molestar a nadie y mucho menos engañar al personal. Existen sociedades selectas pero que no están inscritas en los registros oficiales ni tienen sedes sociales a la vista de cualquiera y esas sociedades etéreas son las que de verdad enseñan. Las otras solo deforman a los que se las creen y lo que es peor ponen en evidencia sus propias carencias.


EL CIRCULO SAGRADO




Por unos días voy a dejar tranquila mi maqueta de la Bounty para retirarme a mi castillo. Ejercicio físico de mantenimiento y meditación nocturna en mitad del campo en donde solo seré observado por hermanos animales que durante el día son perseguidos innecesariamente por los segadores de vidas sintientes, eufemísticamente llamados cazadores en pleno siglo XXI. Podré abstraerme de las imágenes de guerras sucias cuyos protagonistas pagan sus karmas en el haber y en el debe y donde no debemos posicionarnos porque desconocemos todas las razones actuales e históricas. Podré cerrar mi próximo libro y empezar a buscar mi editor porque el de mi anterior libro parece ser que lo ha dejado, aunque hoy en día hay muchas ofertas con visión moderna del mundo editorial forzadas por la crisis en general. Mi pretensión es pequeña, pero al menos mis pensamientos y experiencias quedaran plasmadas y quién sabe si a alguien le podrán servir en algún momento. Siempre con ilusiones creativas por delante agradeciendo al karma lo que me ha dado en esta vida y procurando devolvérselo con paz y armonía con el medio ambiente y nuestros hermanos animales. Que tengáis felices vacaciones y si alguno quiere venirme a ver, los del círculo sagrado ya sabéis donde estoy.