LA SERPIENTE DE NUESTRA MENTE


El otro día me visitó una serpiente en mi castillo y se puso en la zona de chillout a calentarse en el hormigón caliente por el calor recibido por el sol. Mi signo en el horóscopo chino es serpiente y eso me recordó que nuestra mente debe ser astuta como estos animales. Es cierto que la astucia como virtud humana resulta para los otros seres humanos un peligro pues supone una ventaja que resulta para ellos desconocida. Realmente es como la serpiente cuya reacción se desconoce y por eso produce en la mayoría de los seres humanos cierto rechazo o temor. Le hice fotos e incluso le filmé durante un rato pues aunque me aseguraron los lugareños que no es habitual lo cierto es que allí estaba y es posible que me encuentre alguna vez más con algún congénere suyo y mi rechazo mental ante la presencia de este animal fue un descubrimiento que como el miedo a la obscuridad debo superar. La serpiente por su tamaño de más o menos un metro debía ser una inofensiva culebra que a diferencia de la víbora no es venenosa e incluso procura no ser vista por el ser humano. Bien, mi camino de retorno parece que tiene un nuevo trabajo.