EL AMOR DEL BUITRE


Uno de mis maestros contemporáneos me está enseñando estos días aunque reconozco que con un alto precio de un sufrimiento propio. Me recordaba y es posible que a él también el simbolismo del pelicano que se auto inmola para dar comida a sus crías. A mi maestro no creo que le tenga que enseñar que ese símbolo a él le debería decir mucho y servirle cuando duele aunque se ame. Este juego de palabras es una premonición que el mismo interpretó. Mi seguimiento meditativo en la oscuridad de la noche me es compensado durante el día rodeado de buitres carroñeros que me recuerdan que si llegara a ser un buen budista esos compañeros y vecinos en mis horas de soledad deberían dar buena cuenta de mis despojos cuando mi corazón deje de latir. De momento me gusta observarles de cerca si se dejan o con prismáticos cuando me sobrevuelan. La noche y los buitres creo que es un buen comienzo cuando duele y se ama o quizás sea cuando se ama y duele.

ATARAXIA


Meditando en el silencio y la obscuridad es fácil controlar los pensamientos que de una manera continuada penetran sin permiso en nuestro estado consciente. Generalmente a la cuarta vez que les ordenas que no traspasen el umbral de tu casa los pensamientos optan por movimientos de dilución hasta la desaparición. Para ello me entreno con pensamientos que conscientemente y de baja intensidad yo mismo creo y dejo fluir hasta que consigo dominarlos. Esta preparación está encaminada a la preparación y control de situaciones en que los pensamientos desbocados entran en tu casa y pueden llegar a conseguir respuestas incontroladas en tu propio consciente. La utilización de mantras e imágenes muy potentes pueden ser atajos en el camino pero mi entrenamiento debe llevarme al punto de la ataraxia de manera consciente.

ABSTRACCION

MI STUPA EN EL CAMPELLET

 
En mi camino nocturno voy descubriendo sensaciones internas que desconocía. El sábado por la noche empecé mi meditación en medio del campo preparándome para soportar frio cuando llegue el invierno más crudo.

Para ello me puse bastante ligero de ropa y utilice una técnica oriental de concentración del calor en el plexo solar. No necesité mucho esfuerzo porque no hacía mucho frio pero espero llegar con este entrenamiento a soportar temperaturas bajo cero.

Pero esta noche lo más importante no era eso, el cielo estaba cubierto por las nubes que no dejaban ver ni la luna ni las estrellas, sin embargo la noche estaba muy iluminada y me permitía controlar visualmente una distancia de unos 100 metros. No precisé de focos para tener templada mi mente en medio de la soledad y la noche.

El apunte que quiero señalar hoy es que el miedo está producido por la obscuridad total. Mi siguiente paso es experimentar sobre el control de ese miedo a través de un sistema de iluminación por excitación óptica que permita ver sin ningún tipo de iluminación exterior.

La idea de la abstracción sensorial puede ser un paso decisivo en el control de la conciencia de manera que deje fluir con facilidad el Ser.