EL MIEDO


 TRUFERA

Ahora puedo pensar y meditar alejado del mundanal ruido. Recluido en mi castillo puedo acudir todos los días al Campellet, una finca de ricos frutos que no se ven y de difícil acceso para los extraños. El primer libro que he tratado es el Arte de la guerra de Sun Tzu que me permitirá conocer la estrategia y la táctica de aquel al que consideramos nuestro enemigo, sea uno mismo u otro. Procuraré no interferir en otros pero reconozco que los maestros que he conocido han influido en mi vida y es posible que sin nombrarlos sus obras se paseen por este blog pues sus enseñanzas de una manera u otra escribirán a través de mi teclado. Mis maestros son de carne y hueso y están aquí y ahora muy cerca de donde yo puedo estar.

Ya no es momento de palabras bonitas ni títulos vacíos, la vida lleva a la muerte y la eternidad puede ser más interesante que una corta o larga vida. Es momento de reflexiones y renuncias, y sea éste a lo mejor el recorrido asignado a mi yo antes de nacer. Quizás cuente aquello que aunque a mi me parezca una novedad a mi verdadero señor, mi Yo, le parezca nada mas y nada menos que un recorrido que el puede juzgar como correcto o quizás insuficiente.

Mi primera reflexión esta enfocada al miedo a la soledad física cuando se vive alejado de núcleos de civilización convencional. Pero voy a experimentar con el sentido del oído esta noche en un lugar solitario en el que solo se oyen grillos y se ve el cielo muy estrellado.